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La dignidad de un pueblo

Vivimos en un país de privilegiados. Contando el dinero que llevas en el bolsillo te definirán como persona. ¿Qué no tienes nada? Pues aléjate del Primer Mundo y vete a la tercera categoría. El dinero marca la calidad de las personas y de su vida. Un sólo mundo y dos realidades bien distintas. El sol brilla radiante entre los privilegiados y la noche escondo los horrores de los pobres. Y mientras, el más poderoso de todos, ambiciona más dinero y más y más.

Algunos países están rompiendo sus ataduras. Ellos también tienen derecho a ser libres. A considerar lo que es bueno para su pueblo, aunque esté mal. La sumisión se está acabando, señores. Se han dado cuenta de que para crecer como país, deben eliminar las dictaduras. Máxima represión del individuo. Censura del pensamiento. Los pueblos luchan por sus derechos. Ellos también quieren ser un pueblo libre, rico, democrático. Basta ya de tantas muertas injustificadas, de no ser quien queremos ser, de no poder asociarnos, de no pensar. Basta ya de terroristas, de guerras, de los beneficios a costa del pueblo.

El poder debe estar en el pueblo. Ellos y ellas forman la nación, la vida del país. Ellos, gracias sus esfuerzos darán riqueza a un país paralizado por un totalitario. Porque esos hombres y mujeres que están en la calla, clamando libertad, a pesar de las bombas, son unos verdaderos héroes. Héroes anónimos que nadie sabrá su nombre y posiblemente mañana ya estarán muertos. Pero a pesar de esto, la lucha tiene sentido. Lucha contra el mundo, contra la concepción del país y el aparante orden de clases. La historia está en ellos y ya es hora de pasar página. Hacia la libertad.

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida. Miguel de Cervantes Saavedra

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de lunas

Ella era todo y nada. Todo lo que deseaba y nada de lo que podría poseer. Las historias hablaban de amores que son posibles. Pero en la vida real, la chica guapa ya tiene novio. Los cuentos no cuentan nada sobre amores imposibles ni sobre princesas que buscan princesas. Se miró en el espejo. Era tan duro verse sola... y tenía tanto miedo de decírselo a ella... a su amiga. Su amiga que le contaba como se lo montaba con su novio que lloraba cuando las cosas no funcionaban bien, que antes de estrenar un vestido va a su casa a enseñárselo, que ha dormido con ella y ha hecho lo imposible para que su corazón no se escuchara. No. La vida no es como los cuentos. Para nada. La vida es jodidamente injusta y cruel y sólo sonríe a algunos.  A veces miraba las estrellas y pedía un cambio. Tener valor para decirle todo lo que han escondido sus ojos durante tantos años. Pero no. No es capaz, tiene miedo al "no" porque aún guarda un sí. Una esperanza en la vida. Algún día se beberá la luna para tener el suficiente valor y no importarle nada más.

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camino

Y te das cuenta de que las cosas han cambiado. Ya no eres la de antes ni ellos tampoco. Ya no te hacen gracia las mismas cosas. Surgen más problemas. Sí. Las dificultades y responsabilidad, como tú, se hacen mayores. Ya no te gustan las mismas cosas que antes. Y te das cuenta de que eres distinta, que has crecido. Tus sentimientos han madurado y tú inspiras a más. Y sabes que el pasado, pasado está y difícilmente volverás a él.

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No huyas del mundo

El cierlo se cernió sobre él, devorándolo, atrapándolo. Él. Tan pequeño, tan solitario. No le quedaba nada. Lo había perdido absolutamente todo. El miedo se introdujo en su cuerpo. No quería estar solo. No quería ver pasar los días, morir con la única compañía del silencio. Las lágrimas atravesaron su rostro, como un río ardiente. Nunca hay tiempo suficiente para decir todos los te quieros del mundo. Él no lo había conseguido. Una vida no es tiempo suficiente para decirle a esa persona que su sonrisa es tu cielo, que es tu aire, tu droga. Y necesitas esa dosis; dosis de  su amor, de sus labios. Él no le había dicho que la amaba tanto como el día a la noche, como el magnetismo que provoca que la Tierra siga moviéndose. Ella era la fuerza, la que movía su pequeño corazón. No le entregó la carta que le decía que le encantaba observarla dormir y resguardar el sueño de su ángel. Nunca podrá decírselo. Sentía su corazón agarrotarse y notó como un vacío comenzaba a penetrar en su interior. Sí, amor, contifo se me fueron las ganas de estar aquí. No quiero un mundo donde tú no estés.
No podía dejar de sentir su presencia, su perfume y su habitación aún guardaba sus risas y deseos. Todo le recordaba a ella. Había dejado una huella tan grande en su mundo que no se podía borrar tan fácilmente. Y allí estaba. Cara a cara con la muerte. Dispuesto a saltar al vacío. Sonrió temoroso. ¿Se pasaría la vida como una película? ¿Dolerá? ¿Cómo será la muerte? ¿Se reencontrará con ella?  Suspiró, cerró los ojos y escuchó el gentío de la gente. El tráfico, los niños... Una vida menos, ¿qué más daba? Dejó de pensar, sino comenzaría a dudar.
-No lo hagas-dijo una voz tras su espalda. Era ella.
Salió del bordillo para observarla mejor. Sí, era ella...
-Amor, no hagas tonterías... Toma mi mano.
Alzó su brazo tembloroso. ¿Su mente le había jugado una mala pasada? Si no, ¿qué estaba ocurriendo aquí? Ella se la cogió y le guardó un beso en sus labios.
-Estaré viva siempre que me guardes un trocito aquí dentro-señaló su corazón-. Pero ahora vive, hazle disfrutar a ese corazón, por los dos. Hazlo latir con fuerza. Siente la vida porque ahora no te das cuenta, pero es el regalo más grande que puedes recibir.

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esfuerzo, que fácil decirla y que difícil ponerla en práctica

Empleo enérgico del vigor o actividad del ánimo para conseguir algo venciendo dificultades.


Esfuerzo. Con esfuerzo se consigue lo que quieres. Esfuerzo, esfuerzo y esfuerzo. Es tan fácil acomodarse, dejar el pasar el tiempo y al final, conformarse con lo mínimo. Es tan fácil de coger el ordenador y tan difícil de apagarlo todo y quedarnos el libro y yo solos. Agg, odio estudiar, odio los volcanes, los terremotos, las especies, los nichos ecológicos, las ondas S, la prevención, los agentes geológicos. ¡No puedo más!

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¿sí?

Carla cerró los ojos. No necesitaba verlo para sentir su presencia. Magnética, luminosa, abrumadora. Una vorágine de sentimientos la inundó. Rabia, dolor, odio, alegría, esperanza, locura. Pero, sobre todo, amor. Lo odiaba y lo amaba. Odiaba cuando se olvidaba de ella, cuando no le dirigía ninguna caricia y lo amaba cada vez que la miraba. Sólo necesitaba una sonrisa suya, su mirada, para que el día fuera bonito. Él, que no tenía nada especial y lo era todo para ella. Todos los días conseguía hacerla reír, dejando un recuerdo. Y allí estaban como cada día. Abrió los ojos y lo miró de reojo. Se encontró con su mirada. Saltaron chispas. Azul y verde. Océano y selva. Tierra y mar. Infinito. Carla bajó los ojos y él rió.

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tú y yo




No existen los príncipes ni las princesas, ni azules ni blancos, ni chicas adormiladas esperando un beso de amor. Sólo existimos nosotros, con nuestras virtudes y defectos.